
La elección de patinar, en nuestra vida, es una opción. Puede ser una actividad perfecta a integrar en una agenda muy ocupada, ya que son tareas lo suficientemente variadas para sustituir algunas de las cosas de la vida que pensábamos que eran irreemplazables.
Hay algunas cosas que no se pueden reemplazar en la agenda diaria como comer, dormir, higiene, trabajo o escuela. Tenemos que planificar. Empecemos por seleccionar un horario e informar a nuestros familiares que este momento es para nuestro beneficio físico y mental. . Contaremos con su apoyo y les invitaremos a patinar con nosotros, sin presionar.
Nos podemos contentar con una vez a la semana o engancharnos en un roll recreativo, social, físico y quizás competitivo. Encontraremos en estos incentivos la manera de añadir tiempo de patinaje sin alterar la vida, o herir los sentimientos de eludir responsabilidades. Una vez estemos enganchados a patinar, encontraremos maneras más creativas de encontrar tiempo para patinar más.
Empecemos con pequeños cambios como patinar con nuestro perro, sustituir el gimnasio por un paseo con patines o llevar a los niños a patinar en lugar de al cine para que se enganchen también. Levantémonos 30 minutos más temprano para disfrutar del patinaje de mañana. Nunca cancelemos de nuestra agenda un evento de patinaje por otra actividad. Podemos usar los patines como medio de transporte, pasear a nuestro bebe en cochecito patinando, viajar con nuestros patines a cuestas y aprovechar cualquier excusa para disfrutar de nuestra afición.
Un mundo de oportunidades competitivas, sociales, creativas se abrirán al aumentar las habilidades de patinaje. Con el tiempo, el patinaje puede invadir los hábitos de alimentación, vestuario e incluso puede influir en algunas de las opciones de vacaciones.
No te preocupes. Pequeños cambios en nuestra vida es un precio pequeño a pagar por el placer y los beneficios de salud, muy satisfactorios, que obtendremos.