
En invierno es importante recordar que aunque la temperatura ambiental sea muy fría, la ropa de abrigo y el esfuerzo físico producen un aumento de la sudoración.
La deshidratación puede disminuir el rendimiento, provocar cansancio, dolor de cabeza, malestar general, calambres musculares y aumento del ritmo cardiaco.
En condiciones normales, la sed es una señal que nos alerta del inicio de deshidratación pero con bajas temperaturas esta sensación puede desaparecer.
Podemos tener grandes pérdidas de líquidos sin darnos cuenta.
Deberíamos de aumentar la ingesta de líquidos antes, durante y después de practicar ejercicio para reponer las posibles pérdidas en función de la intensidad del ejercicio y la ropa de abrigo que usemos.
Tenemos planear la hidratación y no confiar en la sed.
Debemos de rechazar el alcohol que nos produciría perdida de temperatura y deshidratación.
Sirve el agua, cualquier tipo de zumos, refrescos, lácteos, caldos, infusiones, etc. También van bien las bebidas preparadas para deportistas con azucares y sodio.
Una correcta hidratación nos ayudara a prevenir la aparición de fatiga temprana y aumentara nuestro rendimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario